lunes, 23 de abril de 2012


¿Dónde quedó todo aquello?


¿Qué es esto..? 
Ya no... 
¿Ya no siento nada por ti?
Hoy te vi y...

¿Vacío?

No lo entiendo...
No entiendo nada... 
No me lo esperaba.
No creí que fuera tan repentino. 


¿Dónde quedó todo aquello que mi corazón gritaba hasta el punto de cortar el hilo de mi voz?


Sé que todo está oculto en algún lugar, no ha podido desaparecer sin más.
Se ha escondido porque, quizás, mi mente ha sido más rápida... 
Quizás estaba cansada de tanto dolor, de tantas lágrimas que solo llevaban hacia dolores de cabeza. Quizás estaba cansada de pensarte a cada momento que le fuera posible, de soñarte un segundo más, de recordar cada roce de tu piel, de aquellos días donde tú eras el mejor consuelo, de esa sensación de perdición entre tus brazos, de impotencia ante tu indiferencia, de escribirte a cada instante, de buscarte en nuestro lugar, de preguntarse sinsentidos, de no tenerte, de necesitarte, de asfixiarse, de añorarte, de recordarte, de perderte, de volver a encontrarte, de esperarte, de contenerse, de no poder odiarte, de enamorarse cada vez que volvías, de quererte tanto... Tanto.... Tanto que se cansó de ti....

...Se cansó... 

¿Tan sencillo es? 
¿De verdad mi mente ha sido capaz de hacerlo todo ?

No acabo de creerlo, no puede ser cierto.
O quizás sí y...

¿Tengo miedo de reconocer que se acabó aquella dulce tortura?






Déjame decirte que, si vuelves, dudaría de mí. 
Dudaría de mis esquemas. 
Dudaría de todo... Todo.
Todo lo que un día viví.

No volveré a caer, créeme.