Personas que entran sin avisar, que te roban el corazón con sus palabras, con sus promesas, con todo lo que te aportan... llegan como si nada para hacer que tu mundo gire de otra forma, te acostumbran a su presencia... y cuando su presencia ya es lo habitual, desaparecen igual que entraron, sin avisar, para dejarte ese vacío en el pecho, para recordarte su asuencia con sus silencios, para llevarse con ellos un parte de tí, desaparecen de un día para otro, pasan los días, al principio ese dolor que causa su pérdida, ese esperanza que mengua con el tiempo... hasta que un día te das cuenta que el paso de tiempo destrozó la esperanza, sanó el dolor, te acostumbró a la añoranza y poco a poco puso todo en su lugar...
