Sentirse que estas rodeada de tanta gente falsa es una lástima, verdaderamente una pena y una tremenda lástima.
Juro que al saber que he gastado tiempo de mi vida en personas que no valen ni la hora me pone muy frustrada, muy lastimada. Lo más vergonzoso de todo esto, es que yo creía que poseían un corazón de oro, pero resulta ser todo lo contrario.
Resumiendo, me siento decepcionada y sola (pero a la vez acompañada).
Asombrosamente estoy acostumbrada a eso, a tanta gente con máscaras. No es la máscara delgada que yo, vos o todos tenemos; sino una más gruesa, sucia y totalmente manchada. Esa gente me desilusiona, me hunde, me quiebra, me desalienta, me decepciona.
¡Qué desgracia, un completo Asco!